El Tamagotchi es una de las mascotas virtuales más icónicas de la cultura pop y un referente de los juguetes electrónicos de los años 90. Su innovador concepto, que consistía en cuidar a una criatura digital desde su nacimiento hasta su crecimiento, cautivó a millones de niños y jóvenes en todo el mundo. Desde su lanzamiento en 1996, el Tamagotchi ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a nuevas tecnologías y generaciones, pero siempre manteniendo su esencia de interacción y responsabilidad.
El Tamagotchi fue creado por Aki Maita, una diseñadora de la empresa japonesa Bandai, quien buscaba desarrollar un juguete portátil que permitiera a las personas experimentar el cuidado de una mascota sin las responsabilidades de un animal real. La idea surgió a partir de la observación de la vida urbana en Japón, donde muchas personas, especialmente niños y adolescentes, no podían tener mascotas debido a las restricciones en los hogares.
En colaboración con Yokoi Akihiro, el diseñador de juguetes de WiZ, el Tamagotchi fue desarrollado y lanzado en Japón el 23 de noviembre de 1996, y en 1997 llegó a otros mercados internacionales, incluyendo Estados Unidos y Europa. El nombre Tamagotchi proviene de la combinación de las palabras japonesas tamago (huevo) y la anglosajona watch (reloj), haciendo referencia a su forma ovalada y a su función portátil.
El Tamagotchi es un pequeño dispositivo con una pantalla LCD en blanco y negro (en sus primeras versiones) y tres botones que permiten interactuar con la mascota virtual. Al encenderlo, el jugador recibe un huevo que, tras unos minutos, eclosiona en una criatura que debe ser cuidada con alimentación, higiene, juegos y atención.
El Tamagotchi crece y evoluciona dependiendo del cuidado que reciba. Si se le atiende bien, se convierte en una criatura feliz y saludable, pero si se le descuida, enferma e incluso puede morir. Este nivel de interactividad fue una de las claves de su éxito, ya que generaba una conexión emocional con los jugadores.

El Tamagotchi se convirtió en un fenómeno global casi de inmediato. En sus primeros años, se vendieron más de 40 millones de unidades en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los juguetes más populares de la década de 1990. Su éxito fue tan grande que generó una verdadera “fiebre Tamagotchi”, con personas llevándolo a todas partes, incluyendo a la escuela y el trabajo.
Su impacto fue tal que algunas instituciones prohibieron su uso en las aulas, ya que los niños interrumpían las clases para atender a sus mascotas virtuales. La fascinación por el Tamagotchi también se reflejó en productos derivados como ropa, accesorios, cómics, series animadas e incluso videojuegos.
El Tamagotchi no solo fue un juguete de moda, sino que dejó un impacto duradero en la cultura pop y en la industria de los videojuegos. Su concepto de mascota virtual influyó en la creación de otros juegos como Neopets, Nintendogs y Pou. Además, su éxito contribuyó al desarrollo de dispositivos portátiles interactivos y aplicaciones de simulación de vida.
A nivel cultural, el Tamagotchi simboliza la nostalgia de los años 90 y principios de los 2000, y sigue siendo recordado con cariño por quienes crecieron con él. Su influencia ha perdurado con el tiempo, y aunque ha evolucionado con nuevas tecnologías, su esencia de mascota virtual sigue intacta.
El Tamagotchi marcó un antes y un después en la industria del juguete y los videojuegos, introduciendo una forma innovadora de interacción digital. Más que un simple dispositivo, fue una experiencia que enseñó a millones de personas sobre la responsabilidad, el cuidado y el apego emocional. Aunque han pasado décadas desde su lanzamiento, su legado sigue vivo, demostrando que la conexión entre humanos y tecnología puede ir mucho más allá de la simple diversión.