La historia de la pizza es un viaje que abarca siglos y civilizaciones, desde sus humildes inicios como un pan plano en la antigüedad hasta convertirse en un ícono gastronómico mundial. Aunque comúnmente se asocia con Italia, sus raíces se encuentran en varias culturas que desarrollaron recetas similares.
Los primeros antecedentes de la pizza se remontan a civilizaciones como la egipcia, la griega y la romana, donde se preparaban panes planos con ingredientes básicos como aceite de oliva, hierbas y queso. En la antigua Grecia, se consumía un pan llamado plakous, mientras que los romanos tenían una versión llamada picea, que algunos consideran un precursor etimológico del término “pizza”.
El punto de inflexión en la evolución de la pizza ocurrió en el siglo XVI, cuando el tomate, traído desde América, comenzó a utilizarse en la cocina europea. Aunque inicialmente se creía que era tóxico, los habitantes de Nápoles comenzaron a añadirlo a sus panes planos, dando lugar a la pizza moderna. Para el siglo XVIII, este platillo se había convertido en un alimento popular entre la clase trabajadora napolitana debido a su bajo costo y su sabor delicioso.
En 1889, la pizza alcanzó un estatus especial cuando el pizzero Raffaele Esposito creó la Pizza Margherita en honor a la reina Margarita de Saboya. Esta pizza, con tomate, mozzarella y albahaca, representaba los colores de la bandera italiana y consolidó la identidad nacional de este platillo.

Durante el siglo XIX y principios del XX, la emigración italiana llevó la pizza a otras partes del mundo, especialmente a Estados Unidos, donde experimentó un crecimiento significativo. En 1905, Gennaro Lombardi abrió la primera pizzería en Nueva York, Lombardi’s, marcando el inicio de la expansión de la pizza en América. A partir de ahí, surgieron distintos estilos, como la pizza de masa delgada de Nueva York y la de masa gruesa estilo Chicago.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la pizza experimentó una transformación global. Se popularizó en todo el mundo gracias a la industrialización, el auge de las cadenas de pizzerías como Pizza Hut y Domino’s, y la invención de la pizza congelada. Su capacidad de adaptación a los gustos locales permitió la creación de variantes con ingredientes diversos en países como Japón, México y Brasil.
Hoy en día, la pizza sigue evolucionando y fusionándose con diferentes tradiciones culinarias, manteniendo su esencia como un alimento versátil y universal. Desde la clásica pizza napolitana cocida en horno de leña hasta innovaciones modernas, este platillo continúa siendo un símbolo de convivencia, placer y creatividad gastronómica en todo el mundo.