Kurt Cobain, el enigmático líder de Nirvana, no solo se convirtió en un símbolo del grunge, sino que también dejó una marca indeleble en la cultura musical de los años 90. Nacido el 20 de febrero de 1967 en Aberdeen, Washington, Cobain mostró su inclinación por la música desde una edad temprana, siendo influenciado por bandas como The Beatles, The Stooges y Black Sabbath.
Con la formación de Nirvana en 1987, junto al bajista Krist Novoselic y, posteriormente, el baterista Dave Grohl, Cobain desató una ola de creatividad que culminó con el lanzamiento de “Nevermind” en 1991. Este álbum, que contenía himnos como “Smells Like Teen Spirit”, capturó la atención del mundo y catapultó a la banda a la fama internacional. La combinación del sonido potente y las letras introspectivas de Cobain resonó profundamente con una generación de jóvenes que se sentían desilusionados y perdidos.

Sin embargo, el ascenso meteórico de Nirvana trajo consigo una presión abrumadora. Cobain luchó con problemas de salud mental y adicciones, que afectaron su vida personal y profesional. A pesar de sus batallas, la autenticidad de su música y sus letras siguen inspirando a millones. Su trágica muerte el 5 de abril de 1994 a la edad de 27 años marcó el final de una era, pero su legado perdura.
Kurt Cobain sigue siendo recordado como un ícono de la música y un portavoz de la angustia juvenil. Su influencia continúa viva, no solo en la música, sino también en el arte y la cultura popular, dejando una huella que nunca se desvanecerá.