La fiebre de los tazos alcanzó su punto máximo a finales de los años 90, con la aparición de series temáticas basadas en personajes de películas, series de televisión, cómics y deportes, lo que aumentó aún más su popularidad.
Los tazos, pequeñas fichas de plástico decoradas con diseños coloridos y variados, se convirtieron en una verdadera fiebre entre los niños de los años 90 y principios de los 2000. Estos pequeños objetos se popularizaron gracias a su inclusión como premios en las bolsas de papas fritas, lo que generó un gran entusiasmo y coleccionismo entre los jóvenes.

El fenómeno de los tazos comenzó en México a mediados de la década de 1991, cuando la empresa Sabritas, subsidiaria de PepsiCo, introdujo los tazos como parte de su estrategia de marketing. Estos pequeños obsequios se incluían dentro de las bolsas de papas fritas y otros productos de la marca, lo que generó una gran demanda y expectativa entre los consumidores más jóvenes.
Los tazos no solo eran objetos de colección, sino que también se convirtieron en el centro de juegos y competiciones entre amigos. Se podían usar para jugar al popular juego de “pulsa y tira”, donde los participantes intentaban derribar los tazos de sus oponentes lanzando el suyo sobre ellos. Además, muchos niños disfrutaban intercambiando tazos para completar sus colecciones o conseguir diseños específicos.
La fiebre de los tazos alcanzó su punto máximo a finales de los años 90, con la aparición de series temáticas basadas en personajes de películas, series de televisión, cómics y deportes, lo que aumentó aún más su popularidad. Aunque el furor por los tazos disminuyó con el tiempo, siguen siendo recordados con nostalgia por toda una generación como símbolos de diversión y camaradería en la infancia.
Esto y más encontrarás en el Almanaque 1991 de Algarabía para Recordar.